viernes, diciembre 21, 2007

miércoles, diciembre 05, 2007

Dispersa en el noctívago

Plagiador de Vías Lácteas, te debates entre el pálpito agonizante y la necesidad primigenia de una mano garante. Ven y descubre mis noches.
Huye de la condena compasiva y que el velo inescrutable que todo lo esconde deje que tu ser desvencijado sepa del vagabundo atributo de mi dogma vesperal.
Que sea tu rostro vital -semblante de luna llena- el que acune mi desahuciada vida en las horas sombrías.
Como impasible esqueleto
se estira un dios gozoso
en el fondo del arroyo y
su gesto erradica de ti
toda brisa de hastío,
tarántula que anida
-dispersa en el noctívago-
en el ocioso rehilar de la campiña.
---
©MAR – Diciembre2007