miércoles, mayo 27, 2009

RAIGAMBRES

Sopla el viento en los valles,

azota en las anémicas cañadas,

zarandea dunas y collados a su paso,

trastorna,

y tropieza allá, en el fondo del barranco,

con mi sueño expatriado.

Pero me crezco entre aves y raigambres

-serenamente recias e inmortales-

con la vital necesidad de mi existencia

y tu nombre.

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© MAR – Mayo2009

3 comentarios:

Simplemente Olimpia. dijo...

Puede que esas raices (en donde vive su nombre) sean la única vía de alimento que nos sobrevive por mucho viento que arrecie...por muy expatriado que parezca o sea.

Desde luego crecida, tú, sí.

Olimpia.

Mar dijo...

Al final, Olimpia, nos aferramos a las raices porque son nuestra vida.

Besos.

Narci dijo...

Nos aferramos a las raíces y las raíces nos retienen como hilo invisible que nos impide caer.

Una belleza.